COSA DE PRENSA

COSA DE PRENSA

Carlos Urzúa Macias, próximo secretario de Hacienda y Crédito Público

  • Costo financiero de la cancelación

  • Pros/contras de polémica decisión

  • “Pasó tormenta, faltan las lluvias”

 

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., viernes 2 noviembre 2018.- Al espléndido artículo de nuestro compañero y amigo Álvaro Delgado, que nos recuerda los pasivos de 900 mil millones de pesos del Fobaproa-IPAB, “que cada año cuestan a los mexicanos miles de millones”, le faltó decirnos cuántos. Nos dice que en 1998 Andrés Manuel López Obrador consiguió socializar aquella deuda de 552 mil millones de pesos a través de una consulta con tres millones de votos, deuda privada que querían cargar a los mexicanos. La consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México fue por idénticas razones, dice Álvaro, y felicitamos todo su brillante enfoque periodístico. Aquella cifra le costó al Estado Mexicano el rescate bancario, producto del brutal saqueo de banqueros, empresarios, políticos y medios. Bien por López Obrador… La otra cara de la misma moneda es que, en opinión del economista en jefe del BVV Bancomer, Carlos Serrano, el costo financiero y económico de la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México se estima hasta ahora, de entre 22 mil y 28 mil millones de dólares, unos 560 mil millones de pesos, casi tantos como lo que costara el Fobaproa. Pero más claro: las y los 120 millones de mexicanos, en estos momentos estamos más pobres que la semana pasada, y eso es un contrasentido a la justicia social que López Obrador comprometió durante su campaña. ¿Por qué? Porque las consecuencias de una decisión política por encima de la economía inició con el deslizamiento del peso, de los 19.75 antes de la cancelación a los 20.45 cuatro días después, las calificaciones crediticias internacionales pasaron de “estables” a “negativas”, aumento en las tasas de interés, menor crecimiento; es decir, más pobreza. Pero dejemos que lo expliquen los especialistas: El director de El Economista, Luis Miguel González, es directo, dice que “pasó la tormenta, pero falta la temporada de lluvias, y enumera tres interrogantes sobresalientes: 1) ¿Cómo se resolverá finalmente lo de Texcoco, 2) ¿Cuáles son los planes para Pemex? Y 3) el Presupuesto de Ingresos 2019. Estima el periodista que la difusión del NAIM nos hizo perder de vista si Pemex volverá a ser refinadora relevante y que el presupuesto reflejará el impacto económico de la cancelación del aeropuerto, “una carga financiera muy importante”. Luis Miguel González reconoce la importancia de un buen equipo en la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, pero el reto no es uno solo, sino muchas cosas juntas, como el plan de becas para jóvenes y adultos mayores, lo de Pemex y el compromiso de no endeudar más al país. “Pero lo importante es saber ¿cómo le van a hacer para cuadrar? Es una pregunta que en este momento tiene sentido, “me gustaría saber cómo le van a hacer”. Escuchó la pregunta del periodista José Cárdenas, en el sentido de que el Partido del Trabajo propone que las reservas internacionales en el Banco de México financien programas sociales. Este fondo en dólares no podría disponerse para eso, diría categórico Carlos Urzúa, próximo secretario de Hacienda, “quien corta por lozano esta ocurrencia”, dice González. Comentó que el problema sería ¿con qué enfrentar un choque financiero no interno, sino externo? Por ejemplo, si a Estados Unidos se le ocurriera subir sus tasas de interés; “las reservas internacionales son un escudo, un amortiguador”, señalaría Urzúa Macías.

Dice el director de El Economista que el peso aún no se recupera de la caída desde hace cuatro días y se teme más inflación y menor crecimiento, por la cantidad de dólares que se requerirán para las compras al exterior, “el tipo de cambio es un rompecabezas al que le faltan muchas pinzas”, precisó González, y agregó: “Mientras no tengamos la película completa va a ser muy difícil y complicado”. Sugiere esperar al 15 de diciembre en que el Ejecutivo presentará a la Cámara de Diputados el Presupuesto de Egresos de la Federación 2019, y ver qué dicen las calificadoras, aunque reconoció que si AMLO cumple con no endeudar más al país, “supondría un gobierno súper eficiente, con capacidad de ejecución espectacular”. Y resumió: “Tenemos que darle el beneficio de la duda, se necesita autoridad y capacidad de ejecución de orquesta alemana”.

LA COSA ES QUE…

Un lector (que pide la omisión de su nombre, pero que ponemos las manos en el fuego por su calidad personal) nos envía el siguiente comentario, acerca del desmentido francés sobre el anuncio de AMLO: “Más que una grave patinada, es una mentira más, otra manipulación, patraña… Y, creo, esto es precisamente lo grave: la forma o estilo de gobernar mediante la simulación, el engaño y la amenaza (les guste o no, camajanes, fifís, etcétera). Creerse que el Estado soy yo”; qué tal.

 

 

 

 

 

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