COSA DE PRENSA

 

 

  • El debate zancadilleó al peso
  • También, toma de utilidades
  • Blindan reformas estructurales

 

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., martes 24 de abril de 2018.- El debate de las candidaturas presidenciales no cayó nada bien a los mercados financieros, al registrar el peso su peor caída desde noviembre de 2016, al cotizar 19.20 frente por dólar, más o menos en sintonía con lo que dijimos aquí, en el sentido de que “no hubo nada nuevo”. Dijimos: “Como en todo impacto, serán las siguientes horas las que ubiquen mejor a aquellos candidatos presidenciales que mejor se vieron, pero en términos prácticos, no hubo nada nuevo”. Y así fue, a estas alturas del día se le ha concedido a Anaya haber ganado el debate, otros dicen que Andrés Manuel López Obrador no lo ganó pero que tampoco lo perdió, pero eso no es matemáticamente posible, así que ya dirán las encuestas qué tanto pero sí resultó ser el candidato de Morena el más afectado… Recordamos el debate de candidatos presidenciales en 1994 donde un fogoso Diego Fernández de Cevallos vapulearía a un inexperto Ernesto Zedillo Ponce de León y un taciturno Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, pero no el alcanzaría para ganar las elecciones. En el 2000 el peor orador ganaría en las urnas, igual que en 2006… Fue jocoso ver cómo Jaime Rodríguez Calderón “El Bronco”, chamaqueaba más de dos ocasiones al tabasqueño, con aquello de la firma de su renuncia a las prerrogativas –más de tres mil millones de pesos en los tres procesos electorales en que ha participado- y también cuando le preguntara: “¿Eres honesto, honesto; o nada más honesto?” Y López Obrador contestaría que era “honesto” (y nada más)… Pero no solo El exgobernador neolonés se agandalló con el tabasqueño, sino también Anaya en varias ocasiones, con lo del libro sobre el Fobaproa, y José Antonio Meade con los tres departamentos que aparecen –según el candidato presidencial priista- en el Registro Público de la Propiedad: “Te los regalo”, le diría Andrés Manuel al exsecretario de Hacienda y al terminar el debate, en un mitin partidista, presumiría que repartiría esos departamentos entre sus simpatizantes… De acuerdo a un cable de Reuters, el peso mexicano, entre las 36 monedas más líquidas del mundo, incluso por arriba del rand sudafricano y el peso colombiano, sufrió su peor revés desde el triunfo electoral de Donald Trump, en noviembre de 2016. Según los especialistas de Banorte “hubo una toma de utilidades”, después de las ganancias obtenidas durante el primer trimestre del año. Es creíble el diagnóstico, pero no creemos en las casualidades –sino en las causalidades- porque se parecen mucho a los peritajes de los bomberos en casi todos los incendios, al “diagnostica” siempre como causa principal del siniestro “un corto circuito”, la forma más fácil de ahorrarse problemas y evitar especulaciones. Entonces, la espectacular caída del peso –aunque ya está cantada pero no para estas alturas del año- no solo se debió a la toma de utilidades y a factores externos (los endógenos y exógenos de que hablan los especialistas), sino también a una repercusión del impacto en las leyes del mercado ocasionado por el debate de las candidaturas presidenciales… Y ya que andamos en aguas profundas del mundo financiero, comentamos que las 11 reformas estructurales, entre ellas la Energética, están a salvo y no podrán ser echadas para atrás. El Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) que es una alianza comercial con 10 países de Asia y América, a punto de ser ratificado por el Senado; la modernización del Tratado de Libre Comercio con Europa y la actualización del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, entre México, Estados Unidos y Canadá, a punto de firmarse en los próximos días.

LA  COSA ES QUE…

De acuerdo al periodista Carlos Loret de Mola, con esos tres acuerdos el gobierno federal y los empresarios blindaron las reformas estructurales, al incluirlas en ellos, por lo que será imposible para el próximo Presidente echarlas para atrás, porque hacerlo significaría sacar a México de todo acuerdo comercial con el mundo, es decir, aislarnos. Se buscará que el Senado los ratifique antes de que termine la Legislatura y la gestión de Enrique Peña Nieto; qué tal.

 

 

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