COSA DE PRENSA / México ya cambió

 

  • Nace un nuevo Sistema Político Mexicano

  • Nunca hubo un Presidente con tanto poder

  • Ni brincos ni sombrerazos; puros abrazos

  • Ya está el país en el huracán geopolítico

 

 

Javier Rodríguez Lozano

CIUDAD DE MÉXICO, jueves 6 junio 2024.- México ya cambió, proclamaría profético en 1988 Maquío: “Contigo, sin ti; y a pesar de ti”.

 

Y así fue, 36 años después, el periodo más oscuro de la historia de México, cuando su pobreza de nopal se convertía en petrolífera gran riqueza, de la que no podía disfrutar, porque malos mexicanos la entregaban al extranjero.

 

Como desde 1863 en que, en el marco de la invasión francesa, malos mexicanos le ofrecieran a Maximiliano, la corona del emperador Agustín de Iturbide; en 1915, en que Venustiano Carranza pidiera el aval a Estados Unidos para poder gobernar, porque la Convención de Aguascalientes de 1914 no lo dejaba, y como recién lo intentara Xóchitl Gálvez, en la Unión Americana y hasta en Europa.

 

Con más de 33 millones de votos de Claudia Sheinbaum Pardo en 2024, contra el millón 181 mil 550 de Álvaro Obregón, del Partido Laborista Mexicano (PLM) en 1920; y el millón 340 mil 634 sufragios de Plutarco Elías Calles del Partido Liberal Mexicano (PLM) en 1924, queda más que claro que en la historia de México nunca hubo un Presidente de la República más votado.

 

El Sistema Político Mexicano que nos rigiera desde 1929, cuando Pascual Ortiz Rubio ganara la elección extraordinaria, con millón 947 mil 848 votos, robada a José Vasconcelos, a quien solo se le reconocerían 110 mil 979 sufragios, entraría en catártica y dramática agonía en 2018, cuando Andrés Manuel López Obrador ganara la Presidencia con más de 30 millones de votos, contra los poco más de 12 millones de Ricardo Anaya.

 

Hoy, este domingo; el lunes, martes y miércoles, y en los largos días del porvenir inmediato, nace un nuevo Sistema Político Mexicano, con los colores que Lázaro Cárdenas diera a una de las dos instituciones de educación superior más icónicas de México, y una cultura contemporánea que nos enseña que ni es comunismo, ni es socialismo, sino humanismo, el futuro de México que ya empezamos a vivir.

 

Nunca, nunca, nunca, un Premio Nobel de la Paz se había sentado en la Silla Presidencial como pronto lo hará Claudia Sheinbaum.

 

Este domingo no hubo ni brincos ni sombrerazos; puros abrazos, que conmovieron al país y también al mundo, donde los principales liderazgos tomaron turno para felicitar a la candidata de Morena, Sheinbaum Pardo, y a diferencia de 1915 con Carranza (y de Porfirio Díaz que en 1909 le diera con la puerta en las narices a William Taff, lo que le costaría la Revolución al oaxaqueño) y de quienes aún hoy en día prefieren ser gobernados por los extranjeros, el próximo Gobierno de México ya tomó posiciones, más cercanas al multilateralismo y totalmente distantes del neoliberalismo feroz.

 

Un México inédito, diferente… Un nuevo Sistema Político Mexicano, que irá más allá de los cambios sexenales, con el que México entra con fuerza al huracán geopolítico dominante, infinitamente mejor posicionado que en 1942 cuando Manuel Avila Camacho se alineara a Estados Unidos para combatir a los Países del Eje (Alemania, Japón, Italia), en la Segunda Guerra Mundial.

 

Un poco de historia, antes de entrar a “leer” el “lenguaje corporal”, de Joe Biden, Vladimir Putin y Xi Jinping, con respecto al triunfo de Claudia Sheinbaum, pero en otro momento, donde podremos ver que ya no somos el México de la Reforma, ni de la Revolución, y menos de la Conquista que el poder español, que no su noble pueblo, se niega a reconocer.

 

Como la Convención de Aguascalientes de 1914 había elegido como Presidente a Eulalio Gutiérrez Treviño, y Francisco Villa y Emiliano Zapata seguían en armas, además de sentarse el Centauro del Norte en la Silla Presidencial, con el Caudillo del Sur a su lado, Venustiano Carranza enviaría a Washington a Eliseo Arredondo, en busca del aval del gobierno de Woodrow Wilson.

 

Muchos recordamos el hotel Salvador, de la querida Ciudad de Torreón. Ahí se hospedaba Carranza, a finales de 2015 y durante una gira de reconocimiento por todo el país, cuando recibiría un telegrama de su enviado, y lo leería desde el balcón de su habitación. Decía, entre otras cosas:

 

“Tengo el placer de informarle que el Presidente de los Estados Unidos aprovecha esta oportunidad para extender su reconocimiento al Gobierno de ‘Facto’ de México, en el cual el señor don Venustiano Carranza, figura como Jefe del Ejecutivo”.

 

Postulado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC), Carranza ganaría las elecciones y el 1 de mayo de 1917 tomaría posesión como Presidente Constitucional y su tarea principal sería precisamente: “Respetar y hacer valer la Constitución”, promulgada el 5 de febrero anterior.

 

En 1928, dato más que curioso, sería que Álvaro Obregón, reelecto en contra de la ley para un segundo periodo, obtendría un millón 673 mil 453 sufragios, número idéntico al de los electores registrados. Pero sería asesinado antes de asumir el cargo.

 

(Las estadísticas, es decir, la información o el dato duro, han sido las tareas más complejas del Sistema Político Mexicano, porque cada quien tiene sus propios datos).

 

En las elecciones de 2012 había 50 millones 143 mil 616 electores, de los cuales 19 millones 158 mil 592 votarían por Enrique Peña Nieto, contra 15 millones 848 mil 827 de Andrés Manuel López Obrador.

 

En 2006, con el 0.56% de diferencia Felipe Calderón ganó a Andrés Manuel López Obrador, de 41 millones 791 mil 322 electores, el panista obtuvo 15 millones 284, por 14 millones 756 mil 350 del tabasqueño.

 

En 2000 había 37 millones 601 mil 618 electores, de los cuales 15 millones 989 mil 636 votarían por Vicente Fox y 13 millones 579 mil 718 por Francisco Labastida.

 

 

LA COSA ES QUE…

 

¿Por qué, la Cuarta Transformación?

 

La primera se iniciaría en 1519 con la Conquista.

 

La segunda fue la Reforma de 1857.

 

La tercera, la Revolución de 1910.

 

Y en todas ellas, la pobreza devoraba y consumía a los mexicanos. Pero había, y todavía la hay, una pobreza peor que la falta de los satisfactores básicos: la pobreza moral de algunos malos mexicanos.

 

Por ejemplo, más allá de su cultura milenaria, si el Viejo Mundo tiene alguna orfebrería reluciente y campante, se la debe al Nuevo Mundo, porque de ahí la tomó, como el oro maya, inca o azteca, y hasta el chocolate, y seguía tomándola por la vía del neoliberalismo.

 

Y lo mismo ocurrió cuando La Guerra de los Pasteles y el Segundo Imperio, con los enemigos de Benito Juárez; pero el colmo vino cuando se hiciera una Revolución social, como la Rusa, precisamente para combatir la pobreza y pero la mayoría de sus gobiernos administraban la riqueza a espaldas del pueblo.

 

La Cuarta Transformación es y será todo, menos lo que dice la Gran Prensa. Tarea interesante será que el dato duro de la realidad mexicana, también con Claudia Sheinbaum, será el que ofrezca el Gobierno de la República, en una Mañanera que cambiará de nombre, lo demás “será el sereno”.

 

Qué tal.

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