COSA DE PRENSA

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¿Adónde va El Agropecuario?

A veces sin ganas de escribir

El Barzón de Miguel Muñiz

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., jueves 26 de julio de 2018.- Para escribir se necesita vena, pero que al menos esté debidamente alimentada con lo indispensable; una inconsistencia en ese delicado campo de la subsistencia natural, motivada tanto por factores materiales como emocionales, o meramente coyunturales, de aquellos que quitan el apetito, es más que suficiente para que la alegre pericia de muchos años se fugue por las rendijas de una “ventana de mal momento” y no surja algún escrito que conmueva. Y es que “la indiferencia del mundo, que es sordo y es mudo”, que cita Carlos Gardel en su tango Yira Yira, también hace que resulte difícil, pesado y sin chiste, escribir para un mercado local donde “no pasa nada”, como describe espléndidamente el periodista Matías Lozano Díaz de León en su columna Cortando por Lozano; o como inmortalizara Santos Discépolo en su tango: “Siglo veinte cambalache / Problemático y febril / El que no llora no mama / Y el que no afana es un gil” … Por eso, porque escribimos para nosotros, recordaremos hoy, en lo que llamamos “La fiesta de los ideales”, aquella en la que la inconformidad social de los años 60s asume el poder. Ya dijimos que hace 50 años era un delito el comunismo, leer algo de eso o peor aún, agarrar los volantes y repartirlos en las cruceros viales, en los semáforos, pidiendo para “la resistencia” del Movimiento Estudiantil de 1968, como lo hicieran las mujeres que participaran en él, Ana Ignacia Rodríguez Márquez “La Nacha” y Roberta Avendaño “La Tita”, entre muchas otras, pero a quienes se les destinaba esa tarea, mientras los varones se dedicaban a la logística, la estrategia del movimiento y sus escritos. ¿Quién que viviera aquella época iba a pensar que lo que se llamaba “existencialismo”, “vivir por vivir”, “hipismo”, iba a derivar en un movimiento de masas totalmente mundial, en muchos países, en aquel inolvidable 1968… Hablemos hoy –después del receso de ayer en que no nos llegó la inspiración- de otro de los escenarios aguascalentenses de nuestro capítulos “La fiesta de los ideales”: El Centro Comercial Agropecuario, donde entrevistamos al profesor Reynaldo Trinidad, miembro de la Asociación de Comerciantes del CCA que preside Artemio Aguilar, exdirigente de El Barzón, de quien hablaremos en otro momento. Con Reynaldo Trinidad conversamos aquel 1934 en que viniera a Aguascalientes el general Lázaro Cárdenas del Río, en su campaña presidencial. En un evento realizado en El Parián, el secretario general de la Liga de Comunidades Agrarias de Aguascalientes, el revolucionario Jesús Marmolejo Pérez le pediría permiso al de Jiquilpan, para presentarle al cantaor Miguel Muñiz. Vestido de overol ya desgastado y con sombrero raído, y su guitarrita, entonó la canción de su autoría “El Barzón”. El general Cárdenas quedó tan impresionado que en ese mismo momento se lo llevó con él, para que le tocará “El Barzón” en los eventos electorales. Miguel Muñiz fue un relator fidedigno del discurso social que, semejante al de Lázaro Cárdenas, ayudó a hacer el mejor gobierno que después de Benito Juárez conozca la memoria de los mexicanos. Es un discurso que acaba de ganar también las elecciones en este 2018 y, por supuesto, es de esperarse una Cuarta República mejor a la que tenemos… ¿Cuál es la problemática de El Agropecuario? Preguntamos al profesor Reynaldo Trinidad: “Muy sencilla, son muchas las anomalías en las que han incurrido las diferentes administraciones, anteriores a la actual de Gerardo Palomino Macías”. La Asociación de Comerciantes que lidera Artemio Aguilar se ha distinguido por no pagar sus cuotas de mantenimiento, comentamos, y eso ha atrasado la modernización de este centro de abasto. “Ustedes también han tenido responsabilidad en la mala imagen”, dijimos a Trinidad, y nos respondió: “Todos tenemos derechos y obligaciones, pero si nos violan nuestros derechos, nos los pisotean, y nos aumentan nuestras obligaciones; si algunos que pagan sus cuotas subarriendan cajones de estacionamiento a transportistas, si ponen ambulantes frente a mi negocio, y si no hay cuentas claras, ¿por qué voy a pagar?”. (Eran las 14:00 horas, en el momento de la entrevista, un camión cargado con zanahoria se estacionaba enfrente, en un cajón para clientes, pero subarrendado por el bodeguero titular).

LA COSA ES QUE…

Artemio Aguilar ya entregó a la Administradora 50 mil pesos y entregará otro por 25 mil. Las cosas van a cambiar. “Lo mejor es que tanto Artemio Aguilar y la Asociación de Comerciantes, como Gerardo Palomino Macías con la administradora del Centro Comercial Agropecuario, y todas y todos, nos pongamos de acuerdo y jalemos parejo, en una sola dirección”, resumió Reynaldo Trinidad; qué tal.

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