COSA DE PRENSA

  • ¿Monterrey pondrá Presidente?
  • Cuando EPN destapó a Meade
  • …Y nadie, nadie, se dio cuenta

Javier Rodríguez Lozano

AGUASCALIENTES, Ags., miércoles 27 de diciembre de 2017.- Aquel viernes 24 de junio de 2016, el periodista Ciro Gómez Leyva se quedaría al final de la comida que ofreciera el presidente Enrique Peña Nieto en Los Pinos a los columnistas más nombrados del país. Ninguno de ellos sospechó lo que en presencia del entonces gobernador Carlos Lozano de la Torre, nosotros intentáramos preguntarle a José Antonio Meade en una de sus visitas acá: sobre su candidatura presidencial… ¿Y cómo nació aquel “sospechosismo”? De la experiencia. Veamos. En aquella comida Ciro le había dicho en la mesa al Presidente, que “la escena” estaba puesta para que 2018 lo ganara Andrés Manuel López Obrador (“qué ingenuidad”, pensamos nosotros), pero pudo conversar unos minutos a solas con Peña Nieto, quien le preguntó si ya había leído El Africano, de Santiago Posteguillo: ““Léela, te va a gustar. Lo cerca que estuvo Roma de caer en manos de los que representaban valores opuestos”. Se trata de la historia de Publio Cornelio Escipión, el general romano que venció a Aníbal, al mando de los ejércitos de Cártago que estuvieron a punto de someter a la Ciudad Eterna. A Ciro le hubiera gustado añadirle a su “escena” amnlista ante el Presidente el argumento de Tony Blair sobre el Brexit: “Hoy hay pruebas de que la política insurgente puede tomar un país”, leída por él al día siguiente. EPN les habría dicho a los columnistas que son más los millones de mexicanos sistémicos que los antisistémicos, y les advertiría: “Ya lo verán”. Les pediría también que no se obsesionaran por el candidato del PRI, porque una elección nacional (presidencial) “es tan grande que puede darle oportunidad de ganar a alguien que solo sea conocido por el 1% de la población”. Ciro admitiría: “Esa para mí fue la nota de la conversación de cuatro horas”. Y aquello fue en lo único que no se equivocó el columnista, en lo que sería el imperceptible destape del Presidente a favor de José Antonio Meade, como se confirmaría a partir del 17 de noviembre del 2017 cuando el senador Joel Ayala Almeida diera al secretario de Hacienda como “el bueno”… Lo que queda por analizar ya no es aquella reunión presidencial con los comunicadores, sino el argumento de Tony Blair con que justificara el salto al vacío de Gran Bretaña saliéndose de la Unión Europea, en eso de que “hoy hay pruebas de que la política insurgente puede tomar un país”. Por supuesto, ya lo hizo Trump en Estados Unidos… Cuando Peña Nieto habla de Escipión El Africano y del inminente riesgo de que Roma cayera en manos de representantes de valores opuestos, el Presidente desliza en su óptica, la incipiencia de López Obrador y Ricardo Anaya. Si bien, habemos más mexicanos sistémicos que antisistémicos, la mayoría concordamos en que tampoco Meade Kuribreña es el mejor candidato, lo saben bien los experimentados periodistas financieros. Sin embargo, de entre malos candidatos tiene que ganar alguien: ¿un ‘bateador emergente’, por ejemplo? Se antoja que, de acuerdo con Tony Blair, podría dar la sorpresa “un político insurgente”, lejano a la mediocridad de Margarita Zavala, aunque independiente como ella. ¿Quién y de dónde?… El 27 de mayo de 1988 cubríamos en Monterrey la campaña presidencial de Manuel J. Clouthier del Rincón “Maquío”, el único e irrepetible padre de lo que hoy tenemos de democracia, gústeles o no. Ricardo Alemán para La Jornada, Roberto Santiago para Unomásuno, Juan Gerardo Reyes de Excélsior y yo, para El Universal, estábamos preocupados porque durante algunas horas se nos perdió de vista el candidato, se nos fugó, ocultándesonos. Fue un momento de tensión en la campaña presidencial de Maquío. Luego me enteraría que había estado con los empresarios regiomontanos, quienes le propusieran formar otro partido político si el PAN reconocía el fraude electoral, como ocurriría. ¿Desde entonces Monterrey quería poner Presidente?

LA COSA ES QUE…

Hubo al menos en su historia unos tres intentos separatistas neoloneses, incluso, en 1864 declararían a Monterrey capital de México. El mayor peso económico y calidad de vida están ahí. Le seguimos el viernes;      qué tal.

 

 

 

 

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