RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN

Por Alejandro Ruíz Robles

 

“¡EL CAMBIO COMO CONSTANTE!”

 

UN PUNTO DE PARTIDA.

CIUDAD DE MÉXICO, martes 16 noviembre 2021.- De acuerdo con el diccionario, entendemos como cerrar el “hacer que el interior de un espacio o lugar no tenga comunicación directa con el exterior, no dejando aberturas o cubriéndolas, tapándolas …”.

Dicho término lo utilizamos usualmente cuando hemos alcanzado la meta deseada, damos por terminada una etapa o simplemente, cambiamos de planes y buscamos nuevos horizontes.

Ante ello, utilizamos expresiones como “darle un giro”, “evolucionar” o “cerrar capítulos o círculos”, pretendiendo tener un nuevo comienzo en nuestra vida y bloquear los accesos que permitan el ingreso o la salida de acciones, emociones, palabras o recuerdos que frustren nuestra intención de mutar.

¿Qué tan fuerte eres para el desapego?, ¿Dejas ir a las personas, momentos y costumbres con facilidad?

 

AMA NACER.

Cada mañana al abrir los ojos sabemos que tenemos una nueva oportunidad de hacer de nuestro presente algo inolvidable.

Si somos propositivos, tomamos ese amanecer como una combinación de “amar” y “nacer”, es decir, agradecer de tener la posibilidad de desplegar nuestras alas con rumbo a metas que decidamos.

Desafortunadamente, a veces es tal nuestra necedad, temor o torpeza que no vemos esto y nos aferramos a un pasado que nos limita y nos convertimos en los primeros saboteadores de nuestras opciones y por ende, somos los poseedores de resultados no deseados.

¿Te has percatado si ante los cambios dices “si” con la boca, pero con el corazón y la razón te aferras a un “no”?

 

LOS VUELCOS DEL CORAZÓN.

Motivos de sobra para añorar hay en demasía: amor, amistad, trabajo, estabilidad, comodidad, etcétera; desafortunadamente, éstos pueden transformarse de forma intempestiva dando como resultado vernos expuestos al irremediable “cambio” y con ello, la sacudida que nos pierde por instantes o por el resto de nuestra vida.

Si bien es cierto que una constante en esos momentos será el cuestionarnos: “¿Por qué a mí?”, lo único real es que en nosotros está la reacción y el consecuente ajuste en el camino.

Conviene recordar que “si lo hecho, hecho está” y “todo está consumado” señalan el fin de un ciclo … ¿es necesario atormentarnos con un presente con olor a pasado?

Si el hubiera es la realidad de los ilusos … ¿cuál es el motivo que nos encadena a suponer nuestra realidad, desterrando el razonarla?

 

ATADO A TUS MIEDOS.

Ante el cambio inesperado, buscamos seguridad anclando nuestra realidad en el pasado; de tal modo, el sobrevivir se convierte en nuestra normalidad y olvidamos que vivir es nuestra vocación.

Es triste saberlo, pero en ocasiones añoramos más las migajas de amor que mendigábamos al ser que nos importa que el valorar la libertad que tenemos de llevar una relación con dignidad; o bien, fingir plenitud en un sitio que no nos gusta con tal de mantener la comodidad que ello nos representa.

De más está tratar con personas que se aferran a lo que no es o presumen lo que suponen porque su negación a la realidad es insuperable; y que decir del momento que nos percatamos que nos hemos convertido en ese ser aferrado.

¿Crees que una persona con apego a sus temores puede tener el valor de continuar su vida a pesar de ellos?

 

YO … ¡A PESAR DE MÍ!

Volcarte en tu camino no es igual que revolcarte en él; si no te gusta lo que vives busca modificarlo, pero si el cambio te ha llegado y te ha tomado por sorpresa … ¡ajústate a él y úsalo en tu beneficio!

Había una expresión de los abuelos que señalaban “los reptiles se arrastran, los humanos andan”, misma que es perfectamente aplicable para los momentos difíciles en nuestra vida.

Es increíble que, ante todas las vicisitudes, aún sea nuestra opción caminar erguidos y mirar a los ojos al destino.

La magia de volver al pasado y seguir en él es algo que nos está prohibido a los humanos; pero siempre tendremos la posibilidad de mutar, desplegar nuestras alas y dejar atrás las cadenas que nos agobian.

¡Atrévete a ser tú contigo, por y para ti! … Tu vida es tuya … ¡no permitas que la decida algo o alguien!

 

EL AMOR … QUE NO MEREZCO.

Mención aparte merece considerar que la persona que queremos a nuestro lado no desea estar con nosotros; independientemente de los motivos … ¿por qué aferrarnos a quien no nos ve como parte de su vida?

Difícil es entender que sacrificar nuestra dignidad no servirá para convencer a otra persona para participar en su vida; basta recordar que el primer amor que debemos tener es a nosotros mismos y con ello comprender que la suma de humillaciones propias no produce sentimientos positivos de un tercero a nuestro favor.

Siempre conviene recordar que por más que sea nuestra pretensión, es válido dejar ir a quien no respete nuestra dignidad.

Sólo hay amor en condiciones de igualdad y con dignidad decimos … “¡Quiéreme … pero no de rodillas!”

 

¡ESTOY AQUÍ!

Por más difícil que sea el camino, siempre tendremos opciones para emprender nuevas rutas.

Lo único cierto del pasado es que ya paso y como consecuencia de ello, a partir del presente todo resultará nuevo y en nosotros estará la posibilidad de participar activamente de él.

Escoge las armas que te servirán para llevar ante estas nuevas opciones, deja lo que te estorbe o no tenga mayor uso. Destruye, quema, rompe lo que te hace daño, libérate de lo que no aporte valor y únicamente toma lo que te sirva para ser una mejor persona por y para ti. Tú decides la carga, sólo ten en cuenta que su peso con seguridad afectará tu destreza y limitará tu actuar.

Tan válidas son las lágrimas como las risas en tu vida; sin embargo, ambas pueden generar situaciones incómodas, desde un mar de llanto hasta un circo.

Piensa, siente, reflexiona y encuentra tu equilibrio. Si no puedes ser más que tú … ¡Encuentra tu propia voz!

 

¡NO HAY DOCENCIA SIN DECENCIA!

Si la Vida es la mejor maestra, pon atención a sus lecciones y por más duras que sean, aprende de ellas. Si te distraes … concéntrate, si no aprendes … esfuérzate, si dudas … resuelve, en ti está la solución, no te encierres en los problemas, cuestionamientos o dudas.

Siempre he escuchado que los obstáculos existen para ser saltados; entonces toma el impulso necesario para brincarlos y por cada vez que caigas y muerdas el polvo, es válido que busques mejores condiciones para volver a intentarlo y superar la complicación.

La única competencia que tienes en esta vida es contigo, no trates de seguir la ruta que tengan los demás ni mucho menos permitas que la diseñen para ti. … ¡Haz camino en tu andar!

 

¡VIDA! … ¡SIMPLEMENTE VIVÉLA!

¿Alguna vez te has preguntado la razón por la que estás vivo?; realmente, ni tú ni yo la sabemos, pero me queda claro que no fue para sufrir, ni mucho menos para ser un accesorio de alguien o simplemente estar.

Si estás aquí, dale a tu vida razones para disfrutar, ser feliz y trascender de la manera que tú elijas.

Desde luego que nadie mencionó que tomar decisiones y hacerte responsable de ellas fuera fácil … ¡pero si alguien puede hacerlo en tu vida eres tú!

Por más que te amen tus padres, tus hijos, tus amigos o tu pareja, ellos estarán impedidos de vivir por ti y es obvio, que lo mismo sucederá con ellos a pesar de ti. En este caso, decide ser feliz y prepárate para ello.

¡DEJAR ATRÁS LO QUE NO APORTA VALOR EN NUESTRO PRESENTE PUEDE SER DÍFICIL, PERO ES LA ÚNICA MANERA DE DECIDIR NUESTRO FUTURO!

¿ESTÁS LISTO PARA VIVIR CON PLENITUD?

 

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One comment on “RAZÓN, TESÓN Y CORAZÓN
  1. Elena dice:

    Paciencia. Para cuando la vida te duela. Y las ganas no llegan, y las alas no vuelan.

    Paciencia, hasta que las malas se vayan y las buenas sucedan.

    Paciencia, para poder estar en paz, para no ser como los demás.

    Paciencia, para escuchar la voz de la conciencia. Y hacerte fuerte sin perder la inocencia.

    Paciencia, para perdonar por dentro lo que pasa afuera. Para disfrutar lo simple, los abrazos que te buscan, las sonrisas que te esperan.

    Paciencia, porque pronto esto cambia y vuelve lo que diste. Porque el amor que sentiste nunca lo perdiste. Porque te rompiste, pero así te conociste.

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