GANAN LA PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA TODAS LAS LUCHAS SOCIALES DESDE 1965 HASTA AYOTZINAPA  

 

  • La victoria de Andrés Manuel López Obrador representa todo eso, quedan atrás los que “lloran como mujeres lo que no supieron defender como hombres”, y se agiganta aquello de: “El poder político obnubila a los inteligentes y enloquece a los pendejos”. Por eso, “México ya cambió, contigo, sin ti y a pesar de ti”, como profetizara en 1988 Manuel J. Clouthier, “Maquío”.

 

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., lunes 2 de julio.- ¿Y cómo cabrones no iban a caer uno a uno, como fichas de dominó, las y los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, si Luis Echeverría Álvarez le había dejado a José López Portillo una larga lista de las y los integrantes de la Liga Comunista 23 de Septiembre, que había elaborado su cuñado Alvaro Zuno Arce, quien con un instructor alemán entrenara al Frente Revolucionario Armado del Pueblo y por eso, pudieron evadir el asalto de la Brigada Blanca en su último ejercicio en las barrancas de Oblatos, de Guadalajara. Cómo cabrones no iban a caer uno por uno, aquel mediodía del 6 de junio de 1977, cuando como de costumbre, la “fuente policiaca” del Negro Durazo invertía su “San Lunes” y su chayo también, ahorcando mulas de seises en la sala de prensa de Tlaxcoaque, “al mando” de Víctor Payán, mientras este reportero, en su primer año en La Prensa, y en el diarismo también, tenía que ganarse un sitio en la redacción de La Prensa, donde el director que antecediera a Víctor Manuel García Solís (+) –Manuel Buendía- había dejado un hueso muy duro de roer, una escuela de periodismo policiaco invencible, insuperable… Nos fuimos de volada cuando Juan Mendoza –aquel que perdiera a un hijo muy joven en una estupidez, que lo hiciera abuelo con el primogénito de nuestra querida amiga Ivonne Reyes- había detectado por la radio una balacera… Llegamos cuando los muchachos de Pancho Sahagún Baca soplaban el humo de sus pistolas y las enfundaban… Los reporteros suplentes de otros diarios como yo, entramos estupefactos a aquella casa de seguridad de la Reforma Iztaccíhuatl, sembrada de cadáveres. Ahí estaba, cerca del pie de las escaleras, en el patio, los despojos de lo que fuera una mujer muy bella, era Olivia Ledezma Flores, “La Güera”, abatida también por la Brigada Blanca de Antonio Zorrilla Pérez, “El Güero”, que siete años después mataría con sus esbirros precisamente a Manuel Buendía. Subimos las escaleras y en cada habitación se repetía la misma escena: cartuchos percutidos, desorden y más cadáveres… Cómo cabrones no iban a caer uno a uno. Les habían puesto “la campana” desde la madrugada del domingo 5 y los agentes de Sahagún Baca y el Güero Zorrilla solo esperaron la orden de disparar…”El Guaymas”, aquel excombatiente de la Liga que nos presentara Rosario Ibarra de Piedra en 1988 –recipientaria del voto de ayer de Andrés Manuel López Obrador- nos confesó casi con lágrimas en los ojos, entre una cerveza y otra, precisamente allá, en el bello puerto de Guaymas: “La verdad, me daría mucho coraje si descubriera que Álvaro Zuno nos preparó solo para mandarnos al matadero”. Aquella nota, por supuesto, no nos la publicó El Universal, sus razones (que yo conozco) tendría… El martes 7 de junio de 1977 acudimos al sepelio de Olivia Ledezma, en el panteón de San Isidro, en Azcapotzalco. Sentíamos un doble dolor: ahí mismo se hallaba sepultado un hermano de nosotros, Fernando, muerto en un alberca 15 años atrás… Ahí, en aquellos años, empezamos a percibir cómo las armas clandestinas respondían a los gritos de los oprimidos. Había quedado atrás el Movimiento Estudiantil de 1968, precedido por el ataque al cuartel militar de Madera, Chihuahua de 1965, perpetrado por alumnos de las escuelas normales rurales del país, como la de Ayotzinapa con sus 43 que acaban de decidir este domingo unas elecciones presidenciales… Lucio Cabañas Barrientos, Genaro Vázquez Rojas, Rubén Jaramillo, Othón Salazar, Alejandro Gazcón Mercado, Salvador Nava, Manuel Clouthier (que nunca fue de izquierda, aunque sí un rebelde irredento), Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez y Rosario Ibarra de Piedra, todos ellos representaron la voz de los oprimidos que por segunda vez, después de 1910, ganan las Presidencia de la República.

CONCLUYAMOS…

De ninguna manera está garantizado ni el cambio, ni el progreso, ni mucho menos la Cuarta República. Creemos que en la clase política que dominará al país de aquí pa’l real, salvo muy honrosas excepciones como Tatiana Clouthier, Esteban Moctezuma Barragán y Carlos Urzúa Macías, el Presidente Electo tendrá la misma fenomenología de corrupción e impunidad que sus antecesores. Cómo cabrones no vamos a aprovechar la imperdible oportunidad de hacer el mejor periodismo de investigación y denuncia, poniéndole lupa y el acento a las íes de René Bejarano, Ricardo Monreal, Pedro Pablo de Antuñano y similares. Sabemos por experiencia que atrás quedan los que, como reprochaba la reina Aixa al último rey moro de Granada, Boabdil en 1492, “lloran como mujeres lo que no supieron defender como hombres”, y seguirá vigente lo que nunca cambiará, aquello de: “El poder político obnubila a los inteligentes y enloquece a los pendejos”. Sobre ellos escribiremos de aquí pa’real; qué tal.

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