EL DÍA QUE LOS CURAS NO PASARON EL EXAMEN

 

Por Óscar Fidel González Mendívil

AGUASCALIENTES, Ags., lunes 12 de octubre de 2015.- Esta semana*, el Comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) sobre los Derechos del Niño presentó observaciones a los Estados que fueron evaluados durante su última sesión y expuso recomendaciones para mejorar la situación de la infancia e incrementar las garantías de protección a los menores. Los países examinados fueron Alemania, Rusia, Portugal, Yemen, República del Congo y la Santa Sede.

De acuerdo con el sitio web del organismo internacional, el Comité de los Derechos del Niño es el órgano de expertos independiente que supervisa la aplicación de la Convención sobre los Derechos del Niño por sus Estados Partes. El Comité también supervisa la aplicación de los dos protocolos facultativos de la Convención, relativos a la participación de niños en los conflictos armados y a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía.

En el caso del Vaticano y de los constantes casos de pederastia en que se ven envueltos sacerdotes católicos, la presidenta del Comité, Kristen Sandberg, afirmó: “La Santa Sede sistemáticamente ha puesto la preservación de la reputación de la Iglesia y la protección de los autores de los abusos por encima del mejor interés de los menores. La Iglesia ha impuesto un código de silencio a los niños, y la presentación de informes a las autoridades policiales y judiciales nacionales nunca ha sido obligatoria”.

Como ustedes recordarán (Francisco y los pederastas, Ríodoce 28-VII-2013), el Estado Vaticano promovió, firmó y ratificó la Convención de los Derechos del Niño. No obstante, la Santa Sede no ha cumplido cabalmente con los informes periódicos requeridos por el Comité.

Sin embargo bajo la rectoría del Papa Francisco, la Santa Sede presentó ante el Comité su segundo reporte periódico, además de un pliego con respuestas por escrito a una serie de tópicos planteados por el propio comité. Estas acciones son positivas sin lugar a dudas, pero la tardanza en presentarlas evitó que durante catorce años, la ONU revisara la implementación de la Convención de los Derechos del Niño por el Vaticano.

El Comité sobre los Derechos de los Niños reconoció la buena voluntad de la Delegación Vaticana para promover el cambio de actitudes y prácticas y se mostró complacido por las medidas legislativas tomadas por la Santa Sede, así como por la creación de la Comisión Pastoral para la Protección de Menores en diciembre del año pasado.

Por otro lado, el Comité expresó “su profunda preocupación por los abusos sexuales de menores cometidos por miembros de la Iglesia Católica que operan bajo la autoridad de la Santa Sede, ya que clérigos estuvieron involucrados en el abuso sexual de decenas de miles de niños en todo el mundo. El Comité está gravemente preocupado porque la Santa Sede no ha reconocido la gravedad de los crímenes cometidos, no ha tomado las medidas necesarias para hacer frente a los casos de abuso sexual infantil ni para proteger a los niños, y ha adoptado políticas y prácticas que han dado lugar a la continuidad del abuso y la impunidad de los perpetradores” (punto 43 del informe).

En virtud de esta problemática, la ONU requiere a la Santa Sede para que:

Se asegure de que la Comisión Pastoral para la Protección de Menores investigue en forma independiente todos los casos de abuso sexual de menores, así como la conducta de la jerarquía católica en relación con ellos.

Remueva de sus puestos, inmediatamente, a los abusadores de niños, comprobados o sospechosos, y los ponga a disposición de las autoridades encargadas de la persecución de los delitos.

Disponga la apertura de los archivos que puedan ser empleados para acreditar la responsabilidad de los abusadores, así como de quienes ocultaron estos delitos e intencionalmente pusieron a los agresores en contacto con niños.

Reforme la ley canónica para que el abuso sexual de menores sea considerado un crimen y no un delito grave contra la moral (artículo 6 de la Normae de gravioribus delictis).

Establezca reglas claras, mecanismos y procedimientos para la denuncia obligatoria de casos de abuso sexual infantil.

Se asegure de que todos los sacerdotes, personal religioso o individuos que trabajen bajo la autoridad de la Santa Sede, estén conscientes de su deber de reportar tales casos, incluso si las normas canónicas establecen otra cosa.

Desarrolle políticas para la prevención de estos crímenes.

Genere programas educativos preventivos dirigidos hacia los niños, para aumentar la conciencia sobre el abuso sexual y les enseñe a desarrollar las habilidades necesarias para protegerse a sí mismos.

Considere ratificar la Convención sobre la Protección de los Niños contra la Explotación y el Abuso Sexuales del Consejo de Europa.

La respuesta oficial del Vaticano fue que examinará profundamente las conclusiones del informe del Comité, aunque lamentó ver en algunas observaciones “un intento de interferencia sobre las enseñanzas de la Iglesia Católica acerca de la dignidad del ser humano y el ejercicio de la libertad de credo.

 

*) Publicado en el periódico Ríodoce el 9 febrero, 2014 y reproducido aquí con la autorización del autor.

 

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