COSA DE PRENSA / Llamarada

 (Tomada de The Times Global)

  • EEUU brinca al patio del Dragón Rojo

  • México nunca estuvo mejor que ahora

  • No todos saben apreciar al nuevo País

Javier Rodríguez Lozano

CIUDAD DE MÉXICO, jueves 4 agosto 2022.- A manera de bitácora o cronología de una llamarada, el 3 de noviembre de 2020 hubo elecciones en Estados Unidos, el candidato republicano documentaría fraude electoral, mas su homólogo demócrata se investía Presidente el 20 de enero de 2021.

A gran parte del globo le quedaba la impresión de la más absurda de elecciones en la Cuna de la Democracia, cuando se demostraba que en Frankfurt y Barcelona se contarían muchos de los votos -lo mismo que unos 38 millones de sufragios electrónico de Dominion Voting System en Pensylvania y ocho estados más- que hicieran ganar al candidato demócrata.

Cinco días después, el 25 de enero, el Foro Económico Mundial de Davos -tras un receso de dos años pandémicos y esta vez, digital- lamentaría la ausencia del presidente Joe Biden, quien enviaría como su representante a un funcionario de bajo perfil, y el evento dejaba para mejor ocasión proyectar el Nuevo Orden Mundial.

En cambio, el presidente de China, Xi Jinping, como invitado de honor a ese Foro, proponía al mundo el multilateralismo en lugar del agónico globalismo, y asumía el liderazgo mundial advirtiéndole a EEUU que, en adelante, ningún país por sí solo tomaría las decisiones que corresponden a la soberanía de cada país, contrario a la Doctrina Monroe de 1823 que hasta 2022 con la Cumbre de las Américas, haría una “América para los americanos”.

En ese marco, la OTÁN avanzaba hacia Ucrania y Rusia movilizaba sus preparativos para echar a andar al año siguiente la operación militar a Ucrania y defender su territorio, del mismo modo que China lo hace con Taiwán desde hace 25 años en que se reconoció “Una sola China”, hasta este fin de semana en que Nancy Pelosi, después de sobrevolar en círculo varias veces, brincara la cerca al patio ajeno y despertara la furia del Dragón Rojo.

Lo mismo que México, que vive la Revolución de las Conciencias sin un solo disparo, el mundo se halla inmerso en una nueva guerra mundial de dimensiones insospechadas, aunque en Ucrania sí haya corrido mucha sangre.

El Presidente de México no se cansa de decir que las cosas han cambiado, que ya no es los mismo, porque no somos iguales; sobran mexicanos, igual que en las tres transformaciones anteriores, que piensan que México debe vivir arrodillado, como en muchos de los últimos 500 años, pero eso ya no es posible.

Por ejemplo, ya no hay globalismo, dominado por la ONU y sus agencias como la OMS y el brazo militar de la OTAN; y sí en cambio, un nuevo multilateralismo configurado por bloques, como el de 27 países europeos y EEUU; el de Asia-Pacífico, los del lejano y cercano Oriente y los hispanoamericanos, hasta ahora sin liderazgo regional, pero con su mirada puesta en la Norteamérica mexicana.

Es curioso que a la región Asia-Pacífico pertenezcan los latinoamericanos Chile, Perú y México, además de Rusia, China… y Taiwán, los mismo que Japón y Australia.

Igual que Biden al visitar varios países en busca de refrendar el liderazgo mundial estadunidense, sin conseguir consensos, también Vladimir Putin y Xi Jinping ha visitado otras regiones de su vecindad, con el nuevo propósito de robustecer sus alianzas multilaterales.

México nunca había tenido un presidente de la República politólogo y menos aun geopolitólogo, aunque sí -la mayoría, incluso los de la fallida transición- fueron dóciles y entreguistas grillos gregarios, pero la ciencia política requiere método, pragmatismo y nuevos paradigmas de reseteo constante.

En esto el Presidente mexicano supera con mucho a su homólogo vecino del norte, quien deja la geopolítica a la agenda de gabinete, o mejor dicho, el Pentágono, más que a una visión de estadista de largo aliento.

Por eso México no condena ni a China, ni a Rusia; pero tampoco suscribe su incorporación a los nuevos bloques comerciales chinos y rusos, más allá de lo que recomienda el bloque Asia-Pacífico, obligado por el amague del panel de controversias del tratado de libre comercio, por el tema energético que busca arrodillarnos otra vez.

Antes del arribo el pasado martes de Pelosi a Taiwán, el editorial del periódico chino más influyente, The Global Times, decía que había muchas opciones sobre la mesa para que China acelere el proceso de reunificación.

“Estos podrían incluir atacar objetivos militares de Taiwán, tal como lo hizo el EPL en la crisis anterior del Estrecho de Taiwán, impulsar una nueva legislación para la reunificación nacional, enviar aviones y embarcaciones militares para ingresar al ‘espacio aéreo’ y las ‘áreas de agua’ de la isla controladas por las autoridades de Taiwán y poner fin al alto el fuego tácito con el ejército de Taiwán”.

Este miércoles, después de la visita a Taiwán de Pelosi, el editorial del citado diario del País del Dragón, sostuvo que las “contramedidas de China contra la visita de Pelosi a Taiwán no serán únicas”, y postuló en su último párrafo:

“Es un verdadero microcosmos de la relación entre EE.UU. y Taiwán. También es una vergüenza y un dolor que la reunificación de los dos lados del Estrecho de Taiwán pondrá fin por completo. China acelerará el proceso de reunificación con una acción integral mientras aumenta la preparación militar contra la visita de Pelosi a Taiwán”.

LA COSA ES QUE…

El mundo está de cabeza y patas arriba, y en ese complejo contexto México nunca tuvo mejor momento que el actual, excepcional para quienes tengan altura de miras que les permita apreciarlo, sin apasionamientos ideológicos, porque después de todo y antes que nada, está la Patria.

Qué tal.

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