COSA DE PRENSA / La Sucesión Presidencial 19

Al destaparse Marcelo Ebrard, ¿estará siguiendo el mismo camino de su maestro Manuel Camacho Solís, o simplemente emulando a Vicente Fox al madrugar tres años?

 

  • Desactiva candidaturas de “chacales extranjeros”
  • Y también los Ricardos del ultraconservadurismo
  • Sin embargo, AMLO no controla todo lo que quisiera
  • Ignora a quiénes sirven los medios de comunicación
  • La o el “buen@” pueden estar fuera de lo conocido

 

 

Javier Rodríguez Lozano

 

 

Miércoles 14 julio 2021.- Jugada maestra de Andrés Manuel López Obrador desactiva el peligro que representaba que “los chacales extranjeros” y el conservadurismo impusieran candidatos en la Sucesión Presidencial.

 

Primero fue el periódico español El País, al postular a Ricardo Anaya y Ricardo Salinas Pliego, además de Ricardo Monreal, como sus candidatos; y después algunos medios de comunicación aportaron los suyos, con el objeto de enrarecer el proceso y “llevar agua a sus molinos”.

 

Lo hemos dicho otras veces, AMLO no es perfecto, ni sabelotodo, pero a grillar nadie le gana en México, con grilla de la buena, no de la barata como abunda en sus adversarios.

 

Su “talón de Aquiles” es la geopolítica, como él mismo lo reconoce (porque no sospechó el saqueo que representaría la pandemia), al ignorar el poder de los medios de comunicación, que sepultaron a Donald Trump y ahora pretenden mandarlo a él a “La Chingada”, su rancho en Palenque.

 

Por eso fue que este domingo, en su tierra Tabasco, sepultó al “tapadismo”, el protagonista central de la Sucesión Presidencial, y puso en marcha sus propias reglas: “Todos en bola”, que sus más cercanos conocen a ojos cerrados y sus adversarios no verán ni con cirugía oftálmica.

 

Este domingo diría el Mandatario: “Yo no imaginé, confieso, que fuese tanto el bombardeo de los medios en contra de nosotros. Tengo un instinto certero que me permite imaginar, y ya llevo tiempo en estos menesteres, pero cuando vi los datos del INE sobre cómo se comportaron los medios durante la elección pasada, la verdad, me sorprendió, porque fue más de lo que imaginaba, mucho más”.

 

Agregó: “Es que, la verdad, es algo escandaloso, totalmente antidemocrático, inequitativo. Lo que se demuestra es una prensa o el predominio de una prensa tendenciosa, sin ética, antidemocrática, con honrosas excepciones, pero es una situación realmente sorprendente”.

 

López Obrador se refiere al periodismo devastador, tanto mexicano como extranjero, que es el mismo que apuntaló el fraude electoral más grande de la historia universal: el de las elecciones del pasado 3 de noviembre en Estados Unidos, que fue mucho más escandaloso; y el mundo, como dice el tango Cambalache, crónica de La Década de la Infamia en Argentina 1930-1943:

 

El mundo fue y será una porquería, ya lo sé / En el quinientos seis y en el dos mil también… ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! / ¡Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón!

 

(Con cariñosa dedicatoria al compañero periodista Salvador Chava-Chava Estrada).

 

López Obrador recordaría este domingo que durante todo el periodo posrevolucionario había una regla de oro: “No se podía atacar a tres instituciones:

A la Virgen de Guadalupe, que es lo que se conserva para bien, que es un símbolo nacional; dos, al Presidente, eso ya transitó. Y tercero, al Ejército, ya también eso no aplica”.

 

Sentenciaría el Ejecutivo federal:

 

“Y esa cúpula de poder económico tiene también el control de la mayoría de los medios de información y también el apoyo de intelectuales orgánicos”.

 

Le falta saber al Presidente López Obrador a qué intereses responden los medios de comunicación del mundo, subordinados a ese poder económico que lo trae en jaque.

 

Nosotros lo detallaremos en este espacio, quizás el viernes próximo, porque hoy se nos acabó la brecha; lo relata Daniel Estulin.

 

Ayer, en su mañanera, el Primer Mandatario continuó el tema del TenB (“Todos en bola” en el proceso de Sucesión Presidencial que oportunamente iniciamos aquí en COSA DE PRENSA, hace 19 columnas, la primera de ellas, el pasado 19 de mayo.

 

El Presidente López Obrador habló ayer de los nuevos tiempos y contextualizó con la historia del “tapado”, el primero sería el porfirista Manuel González, más o menos un “florero”, como los que tenía Plutarco Elías Calles hasta que Lázaro Cárdenas se los rompió todos.

 

Pero ojo con este dato, Manuel González no estaba en ninguna lista de suspirantes: Al explicarlo, Andrés Manuel prácticamente parece ocultar al “bueno”. Analicémoslo en la última parte.

 

Diría AMLO: “Siempre era lo mismo, el ‘tapado’, cinco, seis, 10, y en los últimos tiempos un sector, por lo general siempre era don Fidel Velázquez, antes de la designación iba, ya sea a la oficina del secretario o a algún lugar, o declaraban que la CTM estaba a favor de.

 

“Desde luego, don Fidel antes ya había recibido la línea del presidente.

 

“Y luego venía la llamada ‘cargada’, que también viene del porfiriato. Después de la CTM, la CNC y después la CNOP, y luego todos al besamanos. Así era; esto, para los jóvenes”.

 

Sin embargo, concluye el Presidente:

 

“Desde luego ahora es otra etapa en la vida pública”.

 

LA COSA ES QUE…

 

Diría ayer Andrés Manuel López Obrador:

 

“Y había muchos, muchos que querían participar, así como cinco, ocho, 10, bastantes; y no aparecía Manuel González en la lista, todos los demás haciendo hasta campaña, hasta que él decide que iba a ser su compadre, que él iba a poner a su compadre.

 

“Entonces, por abajo del agua habla con los hombres fuertes que tenía en los estados, los que tenían el poder político, pero sobre todo el poder militar, y ya a la hora buena empiezan a llegar las adhesiones, que todos querían a Manuel González, los telegramas. Entonces, ese fue el primer tapado”.

 

¿Observaron, amigos lectores, que Manuel González no aparecía en ninguna lista de “tapados” de Porfirio Díaz?

 

Esto quiere decir que “la o el buen@” en esta Sucesión Presidencial puede estar, como no estar, entre las y los suspirantes publicados. Está más que tapado: ocultado.

 

Y surge la otra pregunta que nos enseña esta frase: “Quien no conoce la historia, está obligado a repetirla”.

 

Carlos Salinas nunca consideró a Manuel Camacho Solís para sucederlo, de lo que estaban seguros José Córdova Montoya, Luis Donaldo Colosio y Ernesto Zedillo.

 

Al destaparse Marcelo Ebrard, ¿estará siguiendo el mismo camino de su maestro Camacho Solís, o simplemente emulando a Vicente Fox al madrugar?

 

Qué tal.

 

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