COSA DE PRENSA

COSA DE PRENSA

 

  • “Me canso, ganso”: AMLO
  • Fracasó el presidencialismo
  • Pone fin al neoliberalismo

 

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., lunes 3 de diciembre de 2018.-  En una hora 10 minutos 22 segundos, el presidente Andrés Manuel López Obrador resumió la problemática nacional de los último 80 años –en particular las 3.6 décadas del monstruoso neoliberalismo y su caída- y entre los muchos escenarios sobresalientes, algunos de ellos inéditos, el que más impresiona es el del liderazgo de la Cuarta Transformación (“me canso, ganso”) de un hombre en el que nunca creyó la mayoría de los mexicanos. Pero después del inicio del nuevo régimen, poco a poco irán confiando más porque lo que él ofrece nunca antes había sido comprometido por ninguno de los 26 presidentes de la Independencia, desde Victoria hasta Comonfort; los 11 de la Reforma, de Juárez a León de la Barra; y los 27 de la Revolución, desde Madero hasta Zedillo, con el intervalo de los regímenes del bien común que resultaron mal mayor con Fox y Calderón, hasta el ostracismo priista de “la gota que derramó el vaso” con Enrique Peña Nieto. Uno de los escenarios resaltados por López Obrador fue aquel en que acreditó sobradamente no solo su fidelidad a las promesas de campaña,  sino su visión de estadista, cuando exaltó a los seis presidentes de los llamados “regímenes estabilizadores”, desde Lázaro Cárdenas y hasta, ¿quién cree Usted, amable lector? ¡Gustavo Díaz Ordaz! Aunque a muchos no les va a gustar este enfoque, podríamos leer –y justificar una certidumbre largos años sostenida en nuestro quehacer periodístico- que el Chacal de Tlatelolco tiene otro nombre. Precisamente el del quien inicia la “docena trágica”, Luis Echeverría, que junto con quien la termina, José López Portillo, y Carlos Salinas, el padre del neoliberalismo, son también los causantes de todos los males de los últimos 36 años, responsables de la debacle nacional que obligan a esa declarada guerra contra la corrupción y la impunidad… “A partir de ahora se llevará a cabo una transformación pacífica y ordenada, pero al mismo tiempo profunda y radical, porque se acabará con la corrupción y con la impunidad que impiden el renacimiento de México”. Fue el cuarto de los 121 párrafos de su histórico discurso de toma de posesión, que inició agradeciéndole a Enrique Peña Nieto que no metiera las manos en las elecciones, pero en quien fuera depositada también la pesada loza del mal presidencialismo mexicano contemporáneo… La descripción del espíritu de la Cuarta Transformación fue como cuchillo en mantequilla que le permitió al Presidente López Obrador demoledora sentencia: “Ahora, nosotros queremos convertir la honestidad y la fraternidad en forma de vida y de gobierno. No se trata de un asunto retórico o propagandístico, estos postulados se sustentan en la convicción de que la crisis de México se originó, no solo por el fracaso del modelo económico neoliberal aplicado en los últimos 36 años, sino también por el predominio en este periodo de la más inmunda corrupción pública y privada”. Nótese, para reconfirmar, lo que decíamos antes, sobre el nombre del verdadero Chacal de Tlatelolco –no el que afirma Enrique Krauze- cuando el Jefe del Ejecutivo dice “últimos 36 años”, iniciados con Luis Echeverría… Y de aquí saltaría a otra proclama, igualmente ambivalente, otro raspón a la “minoría rapaz” de empresarios, que golpearía más adelante y con más fuerza: “En otras palabras, como lo hemos repetido durante muchos años, nada ha dañado más a México que la deshonestidad de los gobernantes y de la pequeña minoría que ha lucrado con el influyentismo” … En este histórico discurso Andrés Manuel López Obrador decretó la muerte del neoliberalismo, después de atribuirles a aquellas tres décadas y media “la causa principal de la desigualdad económica y social, y también de la inseguridad y de la violencia que padecemos”.

LA COSA ES QUE…

Dijo: “En cuanto a la ineficiencia del modelo económico neoliberal, baste decir que ni siquiera en términos cuantitativos ha dado buenos resultados. Recuérdese que luego de la etapa violenta de la Revolución, desde los años treinta, hasta los setenta del siglo pasado, es decir, durante 40 años, la economía de México creció a una tasa promedio anual del 5 por ciento”;          qué tal.

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