COSA DE PRENSA

COSA DE PRENSA

 

 

  • Carlos Urzúa Macías a escena
  • Señales, encuestas y lo invisible
  • Si no pueden váyanse a su casa

 

 

Javier Rodríguez Lozano

 

 

AGUASCALIENTES, Ags., viernes 15 de junio de 2018.- En 1994 editamos una revista en la capital del país. Teníamos un selecto equipo de colaboradores, compañeros periodistas de gran prestigio. Aquella publicación se llamó Señales. En nuestro editorial de presentación comentamos a manera de análisis “la sana distancia” que perfilaba Ernesto Zedillo Ponce de León con su partido, el Revolucionario Institucional. De hecho, por eso titulamos así aquella revista: la señal que emitía la sana distancia presidencial, presentíamos, no solo impactaría en la inminente derrota priista seis años más tarde, sino que todas sus consecuencias implicaban, además de la desbandada de gobernadores y el surgimiento de caciquismos regionales, que culminaría este 2018 con el veracruzano Javier Duarte, en el desmantelamiento también de la estructura partidista, que tanto Manlio Fabio Beltrones como Enrique Ochoa no pudieran recuperar, y por esos perderían sus elecciones… Aquellas señales de 1994 nos resultaron tan certeras, como las publicadas también por nosotros en el periódico La Prensa en 1981, cuando ponderamos los perfiles de Miguel de la Madrid Hurtado y Javier García Paniagua como los mejores para presidir al país… Con este contexto aterrizamos en el tema: las señales de hoy. Hablaremos encapsulada y encriptadamente de los debates presidenciales, de las encuestas, de “lo que se mueve sin ser visto” y de las votaciones, así como de la invitación de Gustavo de Hoyos Walther, presidente de la Coparmex, en materia de seguridad pública a aquellos gobernadores de los estados que, “si no pueden que mejor que se vayan a sus casas”. De Hoyos se quejó de los daños a las empresas, provocados por la inseguridad y pidió: “Si los gobernadores no pueden mejor que se vayan a sus casas”… De las propuestas de los candidatos presidenciales en seguridad pública, uno quiere amnistiar a los criminales, otro encarcelar presidentes y uno más recuperar el dinero mal habido. Esto es suficiente para saber dónde debe ir el voto… Las encuestas demostraron su inutilidad en las elecciones de 2006 y 2012. Eso debe bastar para la decisión cívica más importante. Que un video involucre a uno de los candidatos en lavado de dinero, que la PGR indicie al implicado y que anuncie su diagnóstico a unos días de las elecciones, son señales que definen, como dice Ricardo Anaya, “con gran claridad”, hacía dónde va la jugada maestra, como las de perdonar a delincuentes que ofrece quien encabeza las encuestas, señalado también de favoritismos a la constructora Rioboó. Pero la señal más impactante quizás sea la emitida por Diego Fernández de Ceballos, que por el hecho de haber concertacedido ante Carlos Salinas de Gortari en 1988, con Luis H. Álvarez, Carlos Castillo Peraza, Luis Felipe Bravo Mena y un a regañadientes y condicionado Manuel J. Clouthier, el reconocimiento a su fraude electoral, se convierte en el segundo sobreviviente de aquella negociación que derivara en el triunfo de Vicente Fox en el 2000. Eso lo hace quien mejor conoce al sistema político panista y en base a él es que anunció en días pasados que mejor sería pactar con el PRI que ceder el país “a un orate”. Eso es lo que se mueve sin ser visto.

LA COSA ES QUE…

Uno de los lastres que corre en el ADN aguascalentense es la indiferencia con que mira sus raíces. Hay un respetable número de gente valiosa, nacida en estas nobles tierras chichimecas, siempre carentes de oportunidades y por lo mismo catapultas migratorias, que no perdonan el regreso a casa del hijo más que pródigo. Una de esas mentes brillantes, que de algún modo permeara entre 2005 y 2011 en la fortaleza académica reconocida en los rankings –y perdida desde entonces- de la Universidad Autónoma de Aguascalientes. Y si el Oráculo de Delfos no se equivoca sería el próximo secretario de Hacienda y Crédito Público a partir del 1 de diciembre, quien ayer en El Universal nos da una probadita de su altura de miras y visión de largo aliento. Por eso, ¡viva Aguascalientes! Él es Carlos Urzúa Macías. La mejor de las suertes; qué tal.

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