COSA DE PRENSA

 

 

  • Cómo combatirán la pobreza
  • Mejor enseñémonos a pescar
  • Gasto inútil, pobreza segura

 

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., martes 5 de junio de 2018.- En América Latina hubo un presidente que sacó a 28 millones de personas de la pobreza. Su primer día de gobierno subió a todo su gabinete a un avión y lo llevó a recorrer los lugares más pobres de su país, el de Euclides da Cunha que Mario Vargas Llosa enmarcara en La guerra del fin del mundo. Quería –dicen sus biógrafos- que el presidente del Banco Central y su ministro de Hacienda “vieran a ese pueblo que no se queja, que no hace manifestaciones, pero que está ahí, que es real y verdadero. Eso quizá haya ayudado a cambiar las cosas”… El tema de la pobreza, además del de la inseguridad, es hoy en México más importante que nunca. Está en los discursos de los candidatos presidenciales pero a nadie convence cómo lo quieren resolver. En la pasada campaña presidencial, el 13 de abril de 2012, Andrés Manuel López Obrador diría que su plan anticorrupción y de austeridad le permitiría liberar 600 mil millones de pesos, que él destinaría a impulsar el desarrollo económico, crear empleos y combatir la pobreza. Seis años después ofrece becas y apoyos a estudiantes, jóvenes y adultos mayores, con 2,400; 3,600 y 1,200 pesos mensuales respectivamente, una suma mensual de 24 mil 568 millones de pesos, que él sacaría de los 500 mil millones anuales que dice se roban los corruptos… Ricardo Anaya habla de una Renta Básica Universal, como en algunos países europeos, que beneficiaría a más de 122 millones de personas, en cuatro niveles: 935.66 pesos mensuales para el bienestar mínimo rural y mil 321.24 para el bienestar mínimo urbano, así como mil 716-39 para el rural y dos mil 667.94 para el urbano. Total: entre 1.3 billones y 3.9 billones de pesos al año… José Antonio Meade aceptó la propuesta de la Coparmex para crear el Catálogo Nacional de Programas Sociales y el Padrón Único de Beneficiarios para evitar duplicidades. Al señalar que la pobreza no se resuelve repartiendo dinero y que el asistencialismo no es la solución, postularía: “Para mí los programas sociales son una vía transitoria para asegurar ingreso, seguridad social, salud, educación, alimentación y vivienda a quien carece de ellos”. Sin embargo, fortalecerá programas como Prospera. Diría hace poco: “Más y mejor Prospera en mi gobierno. Se incluirán a dos millones de familias más, becaremos al 100% a todos los jóvenes de Prospera para que puedan estudiar la preparatoria, y las familias de personas con discapacidad recibirán el triple de ingreso. Sé cómo acabar con la pobreza; nuestros adversarios lo que saben es cómo hacerla general”… Ahí están las propuestas de los candidatos presidenciales para combatir la pobreza, pero ninguno de ellos habla del refrán chino que dice que mejor que darle de comer al pobre, es enseñarlo a pescar. Es decir, los estrategas políticos se habrán preguntado ¿en qué medida la ignorancia financiera de la población es responsable de su pobreza”. Anaya habla de acciones como en algunos países europeos, pero no cita que en ellos –como en España- el salario mínimo es de más de 26 euros, más de 560 pesos mexicanos, infinitamente distantes de los 90 pesos de México… Creemos que mejor sería una política pública enfocada a combatir la pobreza, a partir de enseñarle a la gente qué es y para qué sirve el dinero. Habría que explicar por qué los Evangelios hablan de que el rico –que no podrá cruzar por el ojo de una aguja y un camello sí- será más rico y el pobre será más pobre. Lo ideal sería una política pública en el sistema educativo nacional, desde kínder hasta la Universidad, que enseñara a los educandos qué es el dinero y cómo debe administrarse para evitar la pobreza, así de sencillo.

LA COSA ES QUE…

Ocurre que la ignorancia financiera lleva a la gente a gastar dinero de manera tanto innecesaria como insensata, por ejemplo, en la Feria de San Marcos. Y como aquello de que, “de gota en gota se agujera una roca”, también de pequeños despilfarros en un momento y otros también, se fabrica la pobreza; qué tal.

 

 

 

 

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