COSA DE PRENSA

 

 

  • La izquierda está contenta
  • Napo, Romo, Tatiana, Moctezuma
  • Al poder sin una sola bala

 

Javier Rodríguez Lozano

 

AGUASCALIENTES, Ags., miércoles 23 de mayo de 2018.- Está contenta la izquierda que hizo la Revolución de 1910, la del maderista “sufragio efectivo no reelección” y la zapatista “Tierra y libertad”, la que fundara el sistema político mexicano en 1929 y expropiara el petróleo en 1938, “el punto de arranque del desarrollo de México”, diría Vicente Lombardo Toledano, quien a semejanza de Andrés Manuel López Obrador en este 2018, toda proporción guardada, postularía en su Tesis Sobre México durante la sucesión presidencial de 1958, lo que luego Adolfo López Mateos convertiría en la Nacionalización de la Industria Eléctrica de 1960, más o menos como Carlos Salinas de Gortari que incorporaría en 1988 el Libro Azul de Manuel J. Clouthier del Rincón. Decía Lombardo: “La experiencia demuestra que las inversiones extranjeras en la producción de la energía eléctrica han constituido un monopolio de ese servicio público –el fundamental para la vida de cualquiera país- (En Aguascalientes, la introduciría Enrique Olivares Santana en 1962) y no han contribuido a nuestro desarrollo económico, ni a la satisfacción de las necesidades crecientes de alumbrado y fuerza motriz de nuestras poblaciones, ni al abaratamiento del precio del servicio; como la estadística internacional lo prueba en el caso de toda clase de monopolios, sólo han perseguido las mayores ganancias y retrasar la construcción de las industriales fundamentales…” La izquierda mexicana está contenta porque está a punto de conquistar el poder sin un solo disparo, a diferencia de otros momentos de la vida nacional en que a sangre y fuego buscara lo mismo: el encarcelamiento de Demetrio Vallejo y Valentín Campa y la huelga ferrocarrilera de 1957 y de David Alfaro Siqueiros en 1959, el ataque al cuartel de Madera, Chihuahua de 1965 (que diera el nombre en 1973 a la Liga Comunista 23 de Septiembre, falsamente acusada de asesinar a don Eugenio Garza Sada en 1973), el movimiento estudiantil de 1968, la Guerra Sucia de los 70s y los levantamientos de Lucio Cabañas Barrientos y Genaro Vázquez Rojas, el activismo de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y lo más nuevo, el injerencismo del crimen organizado en Ayotzinapa y estas elecciones… La izquierda mexicana está contenta, no tanto por el candidato al que admira y respeta, sino por sus proclamas que son de todos, como en su momento lo fuera la justicia social del partido dominante. Sin embargo, no le compran todo lo que dice, antes al contrario, también le mantienen reserva, en particular porque un día dice una cosa y al siguiente otra. Pero no les falta la razón, ni a AMLO ni a la izquierda mexicana, que claman justicia, como en la industria minera donde Carlos Salinas regalara a German Larrea la explotación de los recursos nacionales, que el Gobierno de Estados Unidos otorga a particulares por 18% de las utilidades y Canadá por el 20%. Esa es la razón por la cual un impresentable –Napoleón Gómez Urrutia- forma parte del gabinete de AMLO, porque es el único que, graduado en Oxford, además del control del sindicalismo minero, es capaz de discutir al tú por tú a los explotadores de 30 millones de hectáreas mineras mexicanas. Y también por eso, nos dicen de la izquierda, está ahí Alfonso Romo, que al igual que Napo, tampoco es ninguna hermana de la caridad, pero es capaz de encarar al tú por tú al empresario corruptor. Y esa es precisamente la razón por la que está también ahí, en la coordinación de la campaña presidencial de Juntos Haremos Historia, Tatiana Cluothier, la auténtica heredera de la reciedumbre de su padre Maquío. Nadie nos lo contó, nosotros estuvimos ahí durante largos 10 meses, al lado de Manuel de Jesús Clouthier, en su campaña de 1988, y Tatiana era la que más lo visitaba, con sus hermanas Lucía y Rebeca; Manuelillo ni se aparecía porque le iba al PRI. Ni hablar de Moctezuma Barragán, de irreprochable honestidad.

LA COSA ES QUE…

La izquierda mexicana está contenta porque, después de mucha violencia histórica, sin una sola bala, está a punto de recuperar el poder; qué tal.

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