LA CASA BLANCA, VOZ DE LOS PINOS

LA CASA BLANCA, VOZ DE LOS PINOS

Carlos Ferreyra Carrasco

col-carlos-ferryraCIUDAD DE MÉXICO, martes 31 de enero de 2017.- ¡Vaya lunes! Enciendo la televisión para ver las noticias iniciales de los canales Milenio, Excélsior y Foro TV. Y ¡qué horror! Como para darse vuelta y echarse a dormir de nuevo, pero con ánimo de nunca despertar.
Dicen que todo cuenta, y claro que cuenta el anuncio de la Casa Blanca, de que el mandatario mexicano no volverá a declarar en voz alta sobre el muro, compromiso que supuestamente adquiere también el bocón del hombre—zanahoria (carrotmen) y que no se siente obligado a cumplir.
Tal así, que como suelen decir las antiguas novelas, “por boca de ganso” en este caso por la del vocero oficial, declara que busca formas alternativas para cobrar el costo del muro y que incluso piensa gravar a los cárteles del narcotráfico.
Ya antes habían dicho, así en abstracto, que reclamarían y se quedarían con 14 mil millones de dólares en los que se calcula la fortuna del empresario mexicano don Joaquín Guzmán Loera, conocido entre los cuates del barrio como “El Chapo” que quiere decir el chapatín, el chaparro…
De plano para no entender. Si saben cómo gravar a los narcos y el producto de su tráfico entiendo que ilegal, por qué no cortan ese flujo de drogas que dicen perjudica a sus jóvenes. Y si saben dónde y cuánto dinero tiene el ilustre señor de los túneles, qué han esperado para meterle mano.
Inquieta como sucedió cuando al HSBC, el banco británico, se le detectó el manejo de muchos miles de millones de dólares sustraídos de bolsillos mexicanos, contrabandeados a Estados Unidos, nunca declarados en fin, totalmente chuecos, delincuenciales y producto de robos y tráfico de drogas.
México, como acostumbra, se metió el dedo en la boca y con gesto bobo miró cuando los gringos decomisaron la lana y además le metieron una multa –que pagó el banco religiosamente—por dos mil millones de dólares.
Sería de esperarse que ya estuviésemos reclamando al menos la mitad de esa billetiza, aunque para ser justos es nuestra, totalmente nuestra no sólo por la nacionalidad del dueño, sino porque ha sido generada con el esfuerzo, el sudor de nuestros campiranos sembradores y cosechadores de la droga, lo que suplementariamente les ha significado el riesgo permanente de ser víctimas del sistema policiaco—judicial más corrupto del universo y sistemas solares circunvecinos.
Enviar al Chapo a Estados Unidos, nada más porque era reclamado por el juez quinto de Falfurrias, Tejas (metáfora), requirió brincarse las trancas del sistema legal mexicano. Sin opinión ni consulta o análisis con la Cancillería, tranquilamente se lo entregaron a los policías que lo habían detenido y que ¡increíble! eran gringos.
La uniformada que logró la localización del prófugo, la identificación y su captura, fue celebrada en un acto público en el que le quitaron el uniforme y la ascendieron a agente investigador o detective. Fue una ceremonia bonita en la que sólo hicieron falta dos elementos: un representante oficial del gobierno de México, total para el caso no se trataba de cinismo sino de admitir nuestra incapacidad, y el otro, el mismo Chapo, objeto y fin del acto.
En la televisión, en tanto, se desata una cadena de tontitos que con sus reclamos a la unidad lo único que pretenden es asomar la cabeza, decir “¡aquí estoy!” y vestirse de tricolor, tal cual lo hacen centenares de amigos y no tanto, que han teñido sus identificaciones mientras siguen hablando del Superbowl y nos sugieren tal o cual melodía de moda en los espectáculos gringos.
Patético el esfuerzo de los Aureoles, los Gracos, los Manceritas y antes de ellos los Osorios, los Videgarayes y así pueden seguir porque todos han tomado parte en este mascarada, en la que buscan identificarse con “una causa nacional” que no lo es tanto. Y que bastaría con que el señor presidente por una ocasión en su cortísima vida como político, se colocara la toga del juicio (que no del juez) y nos explicara qué quiere decir que en adelante negociará el asunto del muro “en privado” con el hombre del norte.
La verdad se me encogió el corazón cuando escuché que el propio vocero gringo lo informa, mientras seguimos chupándonos el dedo y poniendo cara de idiotas, esperando a ver qué otra cosa destapan del norte. Como recuerdo: cada vez que hubo reuniones entre mexicanos y yanquis, los segundos lanzaban versiones y trascendidos que, si eran replicados por la paisanada, los reclamaban porque “ponían en riesgo” el cónclave.
Me consta que así fue en cada una de las interparlamentarias que sostuvimos, mientras fui jefe de Prensa del Senado. Son deshonestos, tramposos y ventajosos. Y nada los va a cambiar.
En la foto, los túneles bajo la Casa Blanca… antes de la llegada del Chapo.
carlos_ferreyra_carrasco@hotmail.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *