COSA DE PRENSA

COSA DE PRENSA
  • Celos, se mató con sus hijos
  • La tragedia después del amor
  • Ojos “aéreos” a los asesinos

Javier Rodríguez Lozano

CDP-jrlAGUASCALIENTES, Ags., viernes 27 de mayo de 2016.-Aquella mujer –la que con palabras húmedas y entrecortadas, explicaba al oficial secretario de la 8ava. Agencia Investigadora del Ministerio Público de la colonia Narvarte, el disgusto que había tenido con su marido- sufría un profundo shock. El lenguaje corporal de las delegaciones policiacas es muy claro, no se necesitaba preguntar qué había pasado ahí. Sin duda alguna, se trataba de una enorme tragedia. Con ese tufillo en el olfato me dirigí al anfiteatro. El Ministerio Público me cedió el paso con los ojos al pasar frente a su escritorio. En efecto, ahí estaba la tenebrosa ambulancia blanca del Servicio Médico Forense, con su personal con piel de color papel y la mirada de hielo, descargando el último de los cuatro cadáveres calcinados que había recogido aquella mañana de un domicilio, de algún lugar de la Ciudad de México… Esperé a que colocaran aquel fiambre en la plancha de acero inoxidable de la morgue. Había ahí cuatro cadáveres: uno adulto y los de tres menores, totalmente calcinados. No soy forense pero debía “leer” las posiciones en que habían terminado sus días aquellos cuerpos. Después de un largo rato salí de ahí y me acerqué al escritorio del MP, quien con mirada socarrona me señaló copias de la averiguación previa que ya se había iniciado; la mujer continuaba shockada. Tomé las copias y me dirigí a la sala de espera, y empecé a leer… La noche anterior la pareja había tenido uno de tantos disgustos, de esos que todos los matrimonios tenemos pero que también, todos ocultamos. En este caso, ella le ponía los cuernos a él y en venganza, el hombre se encerró con sus hijos en una habitación. Metió con él su caja de “herramientas de la muerte”: selló las ventanas con alambres, roció de gasolina camas, muros e hijos y les prendió fuego mientras dormían. Cuando los bomberos llegaron ahí todo había terminado. Los cuerpos de los niños tenían los brazos en alto, no así el papá, a quien pendía de la muñeca un reloj achicharrado… Este caso se parece mucho al que conocimos aquí, en Aguascalientes, no hace mucho, donde un marido asesinó a su mujer porque había decidido decirle que había encontrado a otro mejor que él. Crímenes pasionales en los que, ¿qué culpa tienen los niños? …Otro día, en una de las calles del populoso Garibaldi, en el Centro Histórico, los vecinos encontraron los cadáveres de tres adultos: un hombre, propietario de una tlapalería, su mujer y la sirvienta. Aquellos cuerpos habían sido cosidos a puñaladas. Igual, era la mañana de otro domingo cuando arribamos al lugar. Los muchachos del octavo comandante de la Policía Judicial del Distrito, José Luis Villuendas, indagaban y yo les preguntaba a ellos y se hacían los esquivos. La ambulancia del Semefo se llevó los cadáveres, los agentes husmearon un rato en el lugar de los hechos y pronto se aburrirían y se irían.

LA COSA ES QUE…

Habían merodeado ahí tres ensombrerados sujetos, “vistos” por ojos sorprendentemente “aéreos”, como si fueran cámaras de vigilancia que los seguían a donde iban, hasta perpetrar sus crímenes (le seguimos mañana); qué tal.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *