¿Mario Andrade Cervantes gana más que el gobernador? UAA NO RINDE CUENTAS DE $100 MILLONES EN CUOTAS Auditoría Superior de la Federación halla malos manejos  

¿Mario Andrade Cervantes gana más que el gobernador?  UAA NO RINDE CUENTAS DE  $100 MILLONES EN CUOTAS  Auditoría Superior de la Federación halla malos manejos   

 

Javier Rodríguez Lozano

AGUASCALIENTES, Ags., lunes 31 de agosto de 2015.- La Universidad Autónoma de Aguascalientes, como todas las casas de estudios superiores públicas del país, ejerce mal los recursos públicos, en pago de salarios a comisionados sindicales, excedentes en las prestaciones no ligadas al sueldo y en plazas no autorizadas, documenta la Cuenta Pública 2013 de la Auditoría Superior de la Federación.

De 18 universidades autónomas auditadas, han incurrido en prácticas opacas con los subsidios federales 12 casas de estudios, encabeza el enlistado la Autónoma de Aguascalientes, con irregularidades en pagos injustificados, por un total de 130 millones de pesos 973 mil pesos, que la ASF les ha pedido que devuelvan a la Federación.

Las otras 11 son: las de Baja California, Baja California Sur, Campeche, Chiapas, Nayarit, Morelos, Coahuila, Guanajuato, Quintana Roo, Tlaxcala, y Veracruz.

Pilla al ASF a la UAA

La ASF les auditó solo el 2013 y encontró en la UAA, una cuestión de cerca de 10 millones 200 mil pesos; en el ejercicio 2008 de Urzúa Macías, una auditoría federal le encontró una irregularidad por solo cinco mil pesos.

Como siempre, el rector Mario Andrade Cervantes se desquitó con dos jefas de Departamento, cuando el error fue de él, al mover ese dinero –que venía etiquetado- para construir su Sala de Juicios Orales, pero eso no estaba permitido.

Lo cuestionable de la UAA no es tanto su manejo del subsidio federal, que lo vigila la ASF, ni el estatal que también lo supervisa el Órgano Superior de Fiscalización, sino el que producen las cuotas escolares: unos 100 millones de pesos adicionales que nadie sabe adónde van a parar.

Cuotas escolares opacas

A ellas no hay quién las audite, lo cual es una gran anomalía puesto que cualquier dinero que llegue a las arcas de la Universidad se convierte en un dinero público.

Eso es lo que no le gusta al gobernador, no le cuadra el por qué para fines de presupuesto dicen: “Vamos a generar 200 millones de pesos en cuotas escolares”. Pero ahora, con la Cuenta Pública, a la que es sujeto obligado la Universidad, al final del año no se recaudó esa cantidad, sino 100 millones más, es decir, 300 millones de pesos.

Entonces, el Gobierno le pregunta a la UAA: “Explícame, ¿cómo a mí me pides y me pides, y en tu presupuesto tienes más de lo que dijiste que ibas a obtener?” Y ahí es donde se dan los manejos discrecionales nada transparentes.

Salario burocrático depreciado 40%

Esto ocurre en un entorno económico como el de Aguascalientes, en el que desde que llegó Carlos Lozano de la Torre congeló los sueldos de todos los servidores públicos de confianza, los únicos que reciben incrementos son quienes tienen base, que están en el Sindicato Único de Trabajadores del Estado y Municipios de Aguascalientes.

A todos los demás los congelaron, es decir, se ha ido demeritando el salario de los servidores públicos a diferentes ritmos, desde el 5 y hasta el 50%. Al final va a ocurrir una depreciación de un 40%.

En la UAA el rector Mario Andrade Cervantes y sus principales colaboradores, el secretario general Francisco Javier Avelar, siete directores generales y 10 decanos, son los usufructuarios de los beneficios.

Hay otra cosa absurda que hicieron: crear dos decanatos más en el Campus Sur de la nada y con todo el aparato que cuesta.

Todos ellos –rector, vicerrector, directores y decanos- reciben un salario como funcionarios.

Ganan como funciones, no como docentes

Es decir, no están recibiendo el salario que les corresponde como profesores, de acuerdo a la categoría y la antigüedad; no, reciben un salario como funcionarios.

A ese salario se le suma, por mandato del Consejo Universitario, una compensación libre de impuestos. Es decir, si recibe una compensación el rector de 70 mil pesos, no paga por ello impuestos, pero eso no le permite Hacienda, lo que quiere decir que la Universidad paga los impuestos de esas compensaciones.

Los impuestos correspondientes a esas compensaciones a cargo de la UAA, por acuerdo del Consejo Universitario que data de hace más de 15 años, pero eso impacta en el presupuesto.

Además, todos los funcionarios son empleados de la Universidad, sean académicos o administrativos, cada vez que el rector firma el acuerdo de incremento salarial anual, automáticamente crece su sueldo, sus compensaciones y los impuestos que tiene que pagar la Universidad.

¿Andrade gana más que el gobernador?

No sería extraño que a estas fechas el rector recibiera una cantidad de dinero igual o superior, a la que recibe el gobernador. Habría que ver los tabuladores, pedirlos a Transparencia.

¿Dónde está la austeridad? ¿Con qué cinismo la Universidad se planta cada año a pedir a un incremento en el subsidio, cuando ahí no hay un mínimo esfuerzo de austeridad por parte de su plana mayor?

Porque, como siempre, los que hacen el trabajo son los jefes de Departamento, aunque estén mal pagados, pero los que se llevan el gran dinero son de los directores para arriba.

Jugosa compensación sin impuestos

La regla que se estableció desde entonces –hace más de 15 años- y era más oneroso, antes de que llegara el rector Antonio Ávila Storer, la regla partía de su compensación: Por ejemplo, el secretario general recibía el 60% de la del rector, y los decanos y directores generales, 50% libres de polvo y paja.

¿Cuánto gana el gobernador? 130 y tantos mil pesos nominales, antes de impuestos, lo que lo deja en casi 100 mil pesos. Si el sueldo del rector fuera de unos 40 mil pesos, más una compensación de 70 mil pesos, estaría ganando más.

Pero si el sueldo del rector no está al nivel del gobernador, sí lo está del presidente municipal y de muchos secretarios. Lo más que llegó a recibir el anterior rector fueron 80 mil pesos mensuales.

La UAA es el prietito en el arroz, ya no tanto en los Libros Blancos del gobernador Carlos Lozano de la Torre, que deberá entregar impecables el 30 de noviembre de 2016, sino por su deshonestidad administrativa.

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