COSA DE PRENSA

 

 

  • Guerra Cósmica atrás del virus
  • Giordano Bruno lo dijo en 1591
  • EU y Rusia exploran la Galaxia

 

 

 

Javier Rodríguez Lozano

AGUASCALIENTES, Ags., lunes 18 mayo 2020.- Hoy lo sorprenderemos con una narrativa de lo inocultable, ignorado por siglos y siglos (y si no ocurre así, devolvemos su donativo, amable suscriptor)… La pandemia oculta la Guerra Cósmica entre planetas de luz y oscuros, y la conquista astral a que se lanzan Rusia y Estados Unidos…El Worldometer.info decía al momento de escribir este texto, el sábado a las 18:28 horas, que la población mundial era de siete mil 784 millones 940 mil 513 habitantes, infinitamente muchos más que los más de 127 millones en México, donde los decesos por el virus se acercaban a zancadas a los cinco mil y a unos 300 mil en el mundo, con la Unión Americana como la nación más castigada, con unos 78 mil y con dos mil 500 fallecidos en la ex Unión Soviética, país que ha demostrado mayor inteligencia que el resto de las naciones, tanto en la batalla contra el bicho, como en la carrera sideral…

En rápido contexto recordamos que, en 1947, con el incidente Roswell, el Tío Sam tendría significativo contacto con extraterrestres y un año después, en 1948, Rusia haría lo propio al derribar un ovni en Kasputin Yar, donde opera un cosmódromo desde 1946, y capturaría a un sobreviviente. ¿Con su ayuda?, los dos habían arrasado en 1945 a Hitler, Hirohito y Mussolini, en la Segunda Guerra Mundial. Después inventarían “La Guerra Fría” para decirle al mundo que eran enemigos, cuando la realidad era, y ha sido siempre, un maridaje excepcional porque juntos, hombro con hombro y codo con codo, yanquis y sóviets, iniciaban la carrera hacia el espacio, que tuviera momentos estelares cuando Yuri Gagarin viajara por primera vez el 27 de marzo de 1968 y el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong diera el pequeño paso, “pero un gran salto para la humanidad”, en la superficie lunar…

Hoy, mientras el mundo sufre con una provocada pandemia como nunca en los últimos 100 años, que mata a cientos de miles de personas, al mismo tiempo se pone al rojo vivo la Guerra Cósmica entre planetas de luz y de oscuridad, por el control de la tierra. En este escenario, Estados Unidos abandera su primera Fuerza Espacial (ejército cósmico), la sexta de su administración en materia militar, y el próximo año enviará al espacio el primer telescopio para fotografiar al detalle la vida en otros planetas. Por su parte Rusia, que sabe que los extraterrestres no pueden respirar en la tierra, ensaya en estos momentos cómo trasplantar un cerebro humano a un robot para enviarlo a explorar la Galaxia. Esto ocurre hoy, hoy, hoy, cuando miles de platillos extraterrestres sobrevuelan la estratósfera, por si a algún oscuro lunático se le ocurre apretar el botón nuclear que estallaría también el apocalíptico Big Crunch del planeta tierra, con grave daño galáctico, como veremos enseguida con Giordiano Bruno…

Esta historia revela el tamaño del oscurantismo, o analfabetismo cósmico, de las sociedades humanas que hace 428 años, o sea, en 1592, fueran advertidas de la realidad cósmica, que la gente se niega a aceptar aún hoy en día, influida por reptiliana oscuridad. Giordiano Bruno fue un filósofo italiano que le dijo al mundo que había más mundos y la Santa Inquisición romana le quemó en la hoguera…

Veamos algo de su proceso. Su delator, Zuane Mocenigo, escribiría, el 23 de marzo de 1592, en “las denuncias” de Las actas del proceso a Giordano Bruno: “Que el mundo es eterno, y que los mundos son infinitos, y que Dios los crea en número infinito continuamente, porque dice que puede cuanto quiere…Y que no hacer a los demás lo que no querríamos que nos hicieran a nosotros, es suficiente para vivir bien… Que Santo Tomás y los otros doctores no sabían más que él y que debatiría con todos los primeros teólogos del mundo, que no sabrían qué responder”… En la repetición del proceso, otro delator, Giovanni Mocenigo asienta: “La eternidad del mundo y que los mundos sean muchos lo ha afirmado muchas veces, diciendo también que todas las estrellas eran mundos, y que los libros impresos que ha escrito así lo afirman. Un día en que él hablaba de este tema dijo que Dios necesitaba tanto al mundo como el mundo a Dios, y que por eso Dios no dejaba de crear mundos nuevos”… Fray Celestino, capuchino, compañero de cárcel del acusado, declararía: “Giordiano ha dicho que se encuentran más mundos, que todas las estrellas son mundos, y que creer que sólo hay este mundo es una enorme ignorancia”…

Luego de muchas “acusaciones” en el mismo sentido, Giordano Bruno se defiende: “En mis libros se puede ver, con todo detalle, mi intención, que es, en definitiva, que yo considero que el universo es infinito, es decir, efecto de la divina e infinita potencia, porque estimo que es indigno del poder y bondad divinos, el que pudiendo producir además de este mundo otros y otros que fueran infinitos, produjese un mundo finito. Así pues, he declarado que hay infinitos mundos particulares semejantes a la tierra, a la que considero, como Pitágoras, que es un astro similar a la luna, a los planetas y a otras estrellas que son infinitas, y que todos esos cuerpos son mundos, sin número, los cuales constituyen luego el universo infinito en un espacio infinito, en el que los mundos son innumerables. De donde, indirectamente, se entiende que según la fe la verdad es rechazada”… En la segunda declaración Giordiano dice: “Es manifiesto, por todos mis escritos y las cosas que he dicho y que han referido personas inteligentes y dignas de crédito, que yo entiendo que el mundo y los mundos y su conjunto se pueden generar y corromper; y que este mundo, es decir, que el globo terráqueo, tuvo principio y puede tener fin; de la misma manera puede ocurrir con las otras estrellas, que son mundos como el nuestro o bastante mejores, o también es posible que sean bastante peores, y son estrellas como estrella es ésta: todos han sido generados y pueden ser corruptibles como los animales compuestos por principios contrarios; y así entiendo a las criaturas en general y particular, y que todo el ser depende de Dios”. En la décimo cuarta declaración, dijo: “Digo que en cada mundo están necesariamente los cuatro elementos como en la tierra, es decir, mares, ríos, montes, abismos, fuegos, animales y plantas. En cuanto a los hombres, o sea, animales racionales, que sean sustancias corpóreas como nosotros, dejo al arbitrio de cada uno que lo llamen así; pero es creíble que haya animales racionales. Luego, en cuanto a su condición corpórea, que sea o no corruptible como el nuestro, es algo que no se puede concluir por la ciencia; pero los rabinos y otros santos del Nuevo Testamento creen que hay animales inmortales por la gracia de Dios, por lo que piensan que hay ‘una tierra para los vivos’ y ‘un lugar para los beatos’, según el Salmo ‘Credo videre en terra viventium’ que de allí descienden los ángeles en forma de luz y fuego a favor de este mundo. Y así lo entiende San Basilio en el verso ‘Qui facis angelos tuos spiritus et ministros tuos flameos’, entiende que los ángeles tienen cuerpo; y Santo Tomás dice que no crea escrúpulos a la fe que los ángeles tengan o no cuerpos. Teniendo en cuenta estas autoridades, creo que es lícito que yo opine que hay animales racionales, vivos e inmortales, en esos mundos, los cuales en consecuencia se llaman entes ángeles que hombres, y se definen platónicos, tanto filósofos como teólogos cristianos que se nutren de la disciplina platónica, animales racionales inmortales, diferentes de nosotros por la última advertencia”.

LA COSA ES QUE…

Atrás de la densa cortina de humo de una pandemia que diezma a la población humana, libran la Guerra Cósmica los planetas oscuros de la constelación de Dracón, con los reptilianos (razas esencialmente depredadoras, violentas y dominantes) con los Grises o Zetas, del sistema estelar Zeta Reticulis. Los reptilianos son los principales señalados como autores del bichovirus, con su poderoso imán de maldad, odio y miedo, en complicidad con infiltrados en la tierra, como el antecesor ruso de Putin, Dimitri Medvedev. Se enfrentan a planetas de luz como los anunakis, que vinieran con los sumerios, egipcios, aztecas, mayas e incas; los alfa centauris, los andromedanos, los lyrianos y veganos, de Lyra y Vega (simiente vikinga), y los Arcturianos, de la Estrella Arcturus, 300 mil veces más grande que nuestro Sol, de la constelación de las Pléyades, entre muchas otras razas cósmicas que se están incorporando a la Federación Galáctica para defender a la tierra. La buena noticia es que la humanidad está despertando y esto ya la resulta más familiar. Se prepara, como en los príncipes de la Oscuridad y de la Luz, de Paulo Coelho, a que el bien venza al mal de una vez por todas, para pasar a la 5D. Usted, ¿de qué lado está?; qué tal.

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